Hablemos del… Trastorno Histriónico de la Personalidad
- Psic. Cl. Arturo Moreno

- 19 oct 2025
- 4 Min. de lectura
Cuando la vida se vive como un escenario

Imagina a alguien que entra a una reunión y, sin proponérselo demasiado, se convierte en el centro de atención. Su forma de hablar es expresiva, sus gestos son teatrales y su manera de vestir llama la mirada. Puede ser encantador, divertido y hasta magnético, pero al mismo tiempo parece que necesita constantemente la aprobación de los demás.
Este tipo de comportamientos ilustran lo que conocemos como Trastorno Histriónico de la Personalidad (THP): una forma particular de vivir las emociones y las relaciones, marcada por la búsqueda de atención, la expresión exagerada y, en el fondo, una autoestima frágil que depende del aplauso externo.
La personalidad y sus matices

Todos tenemos maneras diferentes de expresarnos. Hay quienes son reservados y otros mucho más extrovertidos, y eso es completamente sano. El problema surge cuando esa necesidad de brillar o ser visto se vuelve tan intensa que domina las relaciones, genera conflictos y deja a la persona atrapada en un papel que nunca descansa.
El DSM-5 describe al THP como un patrón persistente de emotividad excesiva y búsqueda de atención. Esto puede incluir comportamientos seductores inapropiados, cambios rápidos de emociones, expresión exagerada, uso de la apariencia física para atraer miradas y un estilo de comunicación muy dramático. Dicho de manera simple: es como vivir la vida en un escenario, aunque las luces se apaguen y el público se vaya.
Detrás de la búsqueda de atención
Quizá te preguntes: ¿por qué alguien necesitaría siempre estar en el centro? La respuesta suele estar en la historia personal.

Muchas personas con rasgos histriónicos crecieron en entornos donde se reforzó la idea de que solo recibirían cariño o reconocimiento si eran vistosas, entretenidas o “especiales”. En otros casos, la inconsistencia emocional en la infancia dejó la huella de que, para no ser olvidados, había que destacar siempre.
Lo que vemos como exageración es, en realidad, una estrategia aprendida para asegurarse de que los demás no los ignoren.
¿Cómo se diferencia de un estilo extrovertido normal?
Aquí conviene aclarar algo: ser carismático, expresivo o disfrutar de llamar la atención no significa automáticamente tener este trastorno.
La diferencia está en la intensidad y en las consecuencias. Cuando la necesidad de ser visto es tan fuerte que afecta la vida laboral, las amistades o las relaciones de pareja, y cuando el drama se convierte en la única manera de relacionarse, entonces hablamos de un trastorno.
Imagina que alguien no tolera no ser el centro de atención, que se siente vacío cuando no lo miran, o que cambia de humor como si estuviera interpretando distintas escenas de teatro. Esa rigidez y ese impacto negativo en la vida cotidiana son lo que distingue un rasgo de personalidad de un trastorno.
El impacto en la vida diaria

El THP puede generar relaciones sentimentales intensas pero inestables, con dramatismo constante, celos o conductas de seducción inapropiadas. En el trabajo, la persona puede ser vista como encantadora, pero también como superficial o poco constante, ya que la búsqueda de atención interfiere con la productividad.
Y en lo personal, suele haber una sensación de vacío cuando no se recibe la validación esperada. Detrás del brillo y la expresividad, a menudo se esconde un miedo profundo a no ser suficiente si no se está en el centro.
Diagnóstico clínico: más allá del estigma
Es fácil caer en la etiqueta de “dramático” o “exagerado”, pero el diagnóstico de THP requiere una evaluación profesional cuidadosa. No se trata de juzgar estilos de personalidad, sino de reconocer cuándo esos patrones son persistentes, inflexibles y generan malestar significativo.
El psicólogo o psiquiatra evaluará la historia de vida, los síntomas y el impacto en las distintas áreas de funcionamiento. No basta con ser emocionalmente expresivo; se necesita un análisis clínico completo.
Tratamiento: ¿es posible cambiar?

Sí, y aquí hay esperanza. Aunque el THP puede ser un reto, la terapia psicológica ayuda a construir una autoestima más sólida y a relacionarse de forma más auténtica.
Enfoques como la terapia cognitivo-conductual ayudan a cuestionar creencias rígidas sobre la necesidad de atención. La terapia de esquemas profundiza en los patrones aprendidos en la infancia y busca transformarlos. Y la terapia de grupo puede ser útil para practicar nuevas formas de relacionarse sin depender del dramatismo.
El objetivo no es apagar la expresividad ni quitar la chispa de la persona, sino aprender a usarla de manera sana, sin que dependa del aplauso constante.
Un mensaje esperanzador
El Trastorno Histriónico de la Personalidad no significa vivir encadenado al escenario. Con apoyo adecuado, es posible bajar el telón del drama excesivo y empezar a construir relaciones más auténticas, donde la persona pueda ser vista y querida por lo que realmente es, y no solo por el papel que interpreta.
Y aquí te dejo una reflexión: ¿cuántas veces confundimos ser queridos con ser aplaudidos? Aprender a diferenciarlo puede ser el primer paso hacia una vida más genuina y satisfactoria.
✍️ Re-Cursos Psicológicos
Sanar. Crecer. Renacer.
Referencias
American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Arlington, VA: American Psychiatric Publishing.
Bornstein, R. F. (2018). Evidence-based treatment for histrionic personality disorder. Journal of Contemporary Psychotherapy, 48(1), 1–9. https://doi.org/10.1007/s10879-017-9374-9
Millon, T., & Davis, R. (1996). Disorders of personality: DSM-IV and beyond (2nd ed.). Wiley.
Beck, A. T., Freeman, A., & Davis, D. D. (2015). Cognitive therapy of personality disorders (3rd ed.). Guilford Press.



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